En la tarde
ella viste de lino
con su atavio de sal y arena
sus zapatos atados con cuerdas de guitarra
su velo jazmin de oloroso bouquet
y
entre el tumulto
la gente que la mira; la disfruta pasar
aunque el reloj pida una tregua a la noche
y la semblanza de los pasos se entretengan en la acera
ella camina con su cartera bajo el brazo, perlas en su cuello
garbo como Garbo
ojos de recuerdo
Y casi a las seis
con su panuelo blanco, cosidos de redes de pesca
al filo del puerto
a cualquer playa que llegue
a donde le alcance el descanso
a donde le espere la sombra
la brisa, los dias, las horas
agita su mano agitada, por cierto
Despide a su amado presente
la noche que llega lo lleva
a esperar
aquella dama de aquel dia
despide al trajin del obrero
el sueno que viaja en los micros
la playa, el surf y el velero
mientras se despide, ella piensa siempre
gracias por la compania
la sonrisa de aquel dia
gracias por la cruz del sur
y los atardeceres mas maravillosos
de su historia de amor.
de esto ya... todos los dias.
Carlos Caluqui
Dedicado a Lima la ciudad para creer, dedicado al amor.
miércoles, 25 de marzo de 2009
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